Mi relación de pareja no está funcionando bien. He intentado todo para que nuestra sexualidad funcione, pero cada vez que le planteo hacer alguna fantasía ella lo rechaza. Tenemos diecinueve años de casados y dos hijos grandes e independientes, así que ya no hay excusas por ellos. Ella dice que es la menopausia, pero ya hace años que está con ese tema y nunca se le pasa. Me gustaría mucho que ella tomara la iniciativa, que tuviera una actitud más abierta para el sexo. Recuerdo que antes ella era muy diferente. Luego se fue apagando, con los hijos, y ahora que podemos retomar, ella no hace ningún esfuerzo. Le pregunté si es que no le atraigo o si ya no me quiere, pero me dice que no es eso. Para colmo de males últimamente me pasa que tengo más fantasías que nunca; no sé si será algo que me invento para excitarme y para compensar su falta de atención.
Una de mis preguntas es si esto no me terminará afectando a mí también, convirtiéndome en un morboso sexual. Para que tenga una idea, mis fantasías son de verla con otro y yo participar después. O de filmarnos en una película y luego pasársela a un amigo para que se estimule con nosotros.
Si pudiera darme su opinión y una ayuda lo agradeceré mucho.

Estimado amigo: Aquí hay varios temas que debería¬mos tomar en cuenta para poder ayudarlo.
En principio, es muy importante saber qué es lo que a ella realmente le sucede. Las causas de bajo deseo o de pérdi¬da de interés por el erotismo tienen múltiples motivaciones que solamente se pueden tratar con una comunicación direc¬ta con quien sufre el problema. En este caso sólo podemos especular sobre qué le puede suceder.
En algunos casos las mujeres, luego del período de embarazo y crianza de niños pequeños, se postergan como mu¬jeres eróticas y prima la mujer-madre. Que esto suceda tiene que ver con la enseñanza, los valores de familia recibidos, la concepción propia de lo que debe ser el rol de la mujer, la ne¬cesidad, la autoestima, etcétera. En este período pueden ocu¬rrir cambios en el erotismo, ya que, como siempre digo, el de¬seo se alimenta del deseo, y cuanto más tengo, más quiero y cuanto menos tengo, menos quiero.

Esta postergación del deseo puede hacer que la perso¬na pierda la puerta y el camino de acceso a sentirlo y dejarlo fluir nuevamente, luego que pasa el período “justificado” de receso.
Por supuesto que hay maneras de hacerlo resurgir. La persona por lo general debe aprender a conectar nuevamente con su sexualidad. Hay veces que es como empezar a caminar de nuevo. En este emprendimiento es muy importante la pareja, ya que se debe entender que exigir respuestas rápidas o que todo vuelva a ser como antes en pocos días es una ilusión que lo único que logrará será alargar más el camino y llenar de frustración a ambos.
La persona que decide volver a conectar con su deseo, debe realizar un esfuerzo importante. De a poco se debe dedi¬car un tiempo al erotismo, a despertar el cuerpo con técnicas de auto masajes, masajes compartidos, encuentros sin presión donde solo surja una aproximación sin reclamo de la pareja; compartir materiales eróticos, películas o novelas sugerentes; comenzar a dejarse llevar por las fantasías, para poder así vol¬ver a incorporarlas en una nueva etapa de la vida.

Por supuesto todo esto es posible si la persona recono¬ce que tiene un problema, y sobre todo si tiene la motivación suficiente en su vida y su pareja como para hacer el esfuerzo.
Ante una situación como esta suele ser muy positiva la intervención de un/a terapeuta de parejas, para orientar y brindar herramientas que faciliten el proceso.
En cuanto a tus fantasías, es posible que estén condi¬cionadas. Debo decirte que la influencia del rechazo de la mu¬jer que querés está dejando huellas y de alguna manera debés necesitar compensar la frustración; pero no diría que por eso vayas a convertirte en un “morboso sexual”.Debemos entender que las fantasías son parte inse¬parable de la totalidad de nuestra sexualidad; en ellas se tra¬ducen lo bueno y lo malo, lo gratificante y lo frustrante, las experiencias presentes y las pasadas de nuestra experiencia psicosexual.